Para orar cada día: Martes

16ª semana del Tiempo Ordinario

23 de julio de 2019. Festividad de Santa Brígida

"Frente a la familia de sangre, se presenta la verdadera familia. De esta forma Jesús señala que el vínculo de sangre derivado de la pertenencia a un mismo hogar, clan o pueblo debe ceder ante otro tipo de vínculo: el que surge del discipulado y del seguimiento"
El que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es (...) mi madre

Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, mientras Jesús estaba hablando a la muchedumbre, su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte». Pero Él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».
 

Comentario

Jesús presenta la comparación de la vid. En el Antiguo Testamento, la imagen de la vid indicaba el pueblo de Israel El pueblo era como una vid que Dios plantó con mucho cariño en las costas de los montes de Palestina Pero la vid no respondió a lo que Dios esperaba. En vez de unos racimos de uvas buena dio un fruto amargo que no servía para nada. Jesús es la nueva vid, la vid verdadera. En una única frase el nos da toda la comparación. El dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento  mío no da fruto, lo arranca, y todo el que da fruto, lo poda, para que dé más fruto". La poda es dura, pero es necesaria. Purifica la vid, para que crezca y produzca más frutos.  Por  nuestras venas corre la misma Vida de Jesús... si permanecemos unidos a Él.

“Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”. Permanecer no es estar a ratos, cuando me apetece, cuando lo necesito, cuando no tengo más remedio... Permanecer es un regalo, un tesoro, el mejor tesoro, que Él nos ofrece incondicionalmente para que demos fruto, para que nuestra vida tenga sentido.
 

Pregunta para reflexionar

¿Vivo yo en Jesús, o estoy lejos de Él? ¿Estoy yo unido a la vid que me da la vida, o soy yo un sarmiento muerto que es incapaz de dar frutos y de dar testimonio?
 

Oración

Santa Brígida, ayúdanos a seguir tu ejemplo.
Que  permanezcamos siempre unidos a Jesucristo.
Y nuestra vida de fruto.

Concepcionistas de Viveiro

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Viveiro