Carta abierta a todos los participantes en la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral

La dirección del centro aboga por replantear el actual modelo formativo de la escuela involucrando a todos los agentes de pastoral implicados

Estamos a punto de comenzar un nuevo curso pastoral y es ya urgente que tengáis alguna noticia sobre el presente y futuro de la Escuela diocesana de Agentes de Pastoral.

Como sabéis, comenzamos hace unos cinco años una nueva andadura que pretendía ofrecer una formación mínima, dirigida sobre todo a las personas implicadas directamente en la pastoral parroquial. Además de tratar los contenidos básicos de la fe católica –tal y como se hace en la mayoría de diócesis españolas - se ofrecían cursos-seminarios sobre temas más específicos. A los lugares tradicionales de reunión – Ferrol y Viveiro – se añadieron Foz y Villalba. Las actividades programadas han podido realizarse gracias a la contribución de sacerdotes y seglares de la diócesis, tanto como profesores como en las labores de secretaría y acogida de los participantes. Vaya desde aquí el agradecimiento más encarecido por su abnegado esfuerzo en preparar las distintas materias de estudio.

En este momento es necesario reconocer con realismo que el proyecto ya no es atractivo, en el sentido de que no concita el interés de un número mínimo de alumnos en los distintos lugares de reunión. Esta no es una percepción subjetiva, sino que se basa en diferentes consultas hechas tanto a los profesores participantes, como a distintos párrocos, que han  manifestado su decepción. “Es un modelo agotado en nuestra diócesis”…., “hay que replantear la Escuela de Agentes de Pastoral”… Así lo hemos oído con frecuencia en los últimos tiempos y, hemos de decir, es muy de agradecer esta sinceridad manifestada.

En todo caso, en momentos de crisis debemos estar más unidos que nunca, sabiendo que el Señor nos está queriendo decir algo aquí y ahora. Es inútil y descorazonador quedarnos en la mera critica negativa sin ofrecer alternativas a la situación, dejándonos arrastrar por el pesimismo, que, casi siempre, resulta estéril.

Por lo tanto, no se trata de insistir en lo de siempre, sino que es necesario repensar y replantear con calma este problema, teniendo en cuenta también la nueva reestructuración pastoral de la diócesis.

Este repensar y replantear, en nuestra opinión, no puede consistir en proponer un nuevo programa ‘desde arriba’, sin consultar con nadie, sino todo lo contrario.

El papa Francisco nos ha sorprendido a todos con el método elegido para celebrar el Sínodo sobre la familia, a saber, lo primero es consultar, tener los pies en el suelo, y conocer la realidad. Todos los agentes de pastoral (sacerdotes, religiosos, laicos) estamos implicados y podemos aportar ideas para un nuevo plan de formación; lo mismo se diga de los distintos Consejos a los que pertenecemos. Después de la consulta vendrán las valoraciones y, finalmente, la toma de decisiones oportunas por parte de quien tiene la responsabilidad última en la diócesis, nuestro obispo. Recordemos un texto fundamental de la exhortación Evangelii Gaudium: “La realidad es más importante que la idea”.

Mientras eso no suceda, hemos de estar a la espera de nuevas noticias y, lo más importante, todos nosotros hemos de persistir en la oración para que el Señor nos ilumine y nos oriente sobre lo qué debemos hacer en estos momentos y cómo colaborar activamente en esta nueva fase.

Un afectuoso saludo.

Benito Méndez Fernández, director de la EDAP
Cayetana París López, secretaria