La Unidad Pastoral de Cervo anima a la comunidad diocesana a mantener vivo el espíritu de Adela y María José

A través de un comunicado, agradece las innumerables muestras de cariño recibidas desde todos los puntos de la diócesis

Hace una semana, nada nos hacía suponer que estábamos en vísperas de enterarnos de una noticia que nos iba a conmocionar hasta límites insospechados.

Ante la noticia por todos conocida, sentíamos un profundo dolor por lo que tuvieron que sufrir nuestras hermanas de comunidad María Adela y su hija María José: dos buenas mujeres, buenas vecinas y que estaban integradas en al comunidad cristiana. Muchos coincidisteis con María José en distintas actividades diocesanas, en Teología para seglares, la JMJ en Madrid, el Congreso de Laicos, como profesora de Religión, catequista... Mucha vida compartida.

El pensamiento y la solidaridad se dirigió inmediatamente a los familiares, por los que también sentimos un profundo y respetuoso dolor. Un contundente rechazo surge en nosotros, ante esta violencia, y la profunda convicción de que nunca es una solución válida.

En estos momentos también valoramos la rápida intervención de las fuerzas de seguridad en cuanto tuvieron conocimiento de los hechos. Confiamos en el sistema judicial para esclarecer los hechos y aplicar la imprescindible justicia. En este sentido, invitamos a todos a que no profundicemos en lo escabroso de los acontecimientos, a no hacer comentarios que nacen de especulaciones y una malsana costumbre de fomentar rumores. Esto hace mucho daño a los que más sufren estos desgraciados hechos. Por favor, dejemos hacer su trabajo a los servicios judiciales.

Los medios de comunicación pueden ejercer un gran papel en muchos sentido, pero desgraciadamente también se puede llegar a ejercer, ese noble servicio, sin respeto al dolor de familiares y amigos. Os rogamos que tengáis en cuenta las formas, que no ayuden a aumentar el enorme dolor que se vive una situación así. Damos gracias a quienes hacéis con dignidad y consideración vuestro trabajo. Por lo que a mí respeta, profundizo en mi decisión de no consumir noticias que llevan a la especulación y que están cargadas de insensibilidad hacia el dolor de personas, que merecen mi total respeto.

Fuisteis muchos los que nos hicisteis llegar las condolencias para la familia, amigos y también a la comunidad cristiana. Gracias.

No podíamos menos que sumarnos a varios actos de condena de estos acontecimientos y de unión a los familiares y amigos.

La oración que muchos de vosotros hicisteis por nosotros fue fundamental para situarnos, en medio de tanto dolor, con templanza y esperanza cristianas. Por favor, seguid rezando por los familiares, amigos, por los alumnos de María José y por la comunidad de la Unidad Pastoral de Cervo.

Vivimos con mucha intensidad el funeral, que nos ayudó a ser conscientes de que la vida de Adela y María José no pertenecen al momento de su desgracia, sino que le pertenece al Dios, que les regaló la vida por puro amor, y por amor les abre el horizonte de la vida eterna. Más que nunca resonaba en el corazón de muchos que "nada nos puede separar del Amor de Dios". Familiares, amigos, vecinos, alumnos y catecúmenos... toda la comunidad, presididos por el vicario general (el obispo nos acompañó, en la distancia, desde Madrid, en  oración), y concelebrado el arcipreste, los que en otro tiempo fueron párrocos, el actual y varios sacerdotes de la Mariña, rezamos por el eterno descanso de nuestras hermanas. Los catecúmenos quisieron participar en varios momentos: encendiendo el Cirio Pascual al principio, en las preces, con ofrendas de flores...

Varios de los catecúmenos participaron también en una vigilia de oración que se celebró el pasado viernes en la parroquia de Lieiro, justamente donde María José, el día anterior a su defunción, participó de la eucaristía, incluso leyó la monición de entrada. Esta vigilia la empezamos a preparar justo a la salida del funeral.  Nos juntamos miembros de varias comunidades, de Burela, de Viveiro, Xove, Cervo... Necesitábamos un espacio rezar más, los acontecimientos.

De la mano de María, en la advocación de la Dolorosa, con la iglesia a oscuras, y con tres familiares de Adela y María José, portando unas velas, dio comienzo una procesión de inicio, que se dirigió a lo único que estaba iluminado: una cruz. Con María nos dejamos acompañar hasta Jesús resucitado. El proceso que siguió la vigilia fue el que hizo la comunidad de los Jesuitas ante el asesinatos del Llacuria y sus compañeros en el Salvador : Verdad, Justicia y Perdón.

Participamos alrededor de ciento cincuenta personas de muchas comunidades parroquiales de la Mariña y de As Pontes, Ferrol... La vigilia terminó con un gesto en el que todos participamos: después de pedir ante el Santísimo expuesto que nos ayudara a arrancar cualquier semilla de maldad, violencia, odio, injusticia... plantamos unos granos de trigo en gran tiesto, simbolizando el compromiso de sembrar en nuestras vidas y a través de ellas en el mundo la semillas del amor de Dios.

Por favor seguir rezando por nosotros, lo necesitamos.

AGRADECEROS VUESTRAS MUESTRAS DE CARIÑO, CERCANÍA Y VUESTRA ORACIÓN. SEGURO QUE ADELA Y MARÍA JOSÉ, DESDE SU NUEVA VIDA, TAMBIÉN OS LO AGRADECEN.

La comunidad de la Unidad Pastoral de Cervo, 20 de enero de 2014