Mons. Carrasco: 'Me siento muy orgulloso de ser hijo de esta santa casa'

Mons. Alfonso Carrasco Rouco · Autor: Periodista Digital

Mensaje del obispo de Lugo con motivo del homenaje al Seminario de Mondoñedo

"Aquí, con nuestros ejemplares formadores y profesores, hacíamos de la casa grande, espacios entrañables, cercanos, casi como un hogar familiar"

Estimados compañeros sacerdotes, ex alumnos del Seminario y amigos presentes en los actos que se celebran el 17 de octubre con motivo del homenaje al Seminario; saludo de una manera especial al Sr. Rector, Ilmo. Sr. D. José Bello Lagüela: 

Siento de verdad no poder acompañaros en este día y en ese lugar tan lleno de recuerdos y de tanta nostalgia para todos nosotros. Las obligaciones, en este caso, tuvieron que preceder a las devociones. Estoy en Roma con motivo de la canonización de la Madre María de la Purísima, fundadora en Lugo-ciudad de la primera comunidad de las Hermanas de la Cruz. Pero os recuerdo con cariño, a vosotros y a esta casa grande, el mayor edificio de la ciudad, el primer Seminario de Galicia y el tercero de España. Lo decimos y afirmamos con honra y gratitud. Aquí, con nuestros ejemplares formadores y profesores, hacíamos de la casa grande, espacios entrañables, cercanos, casi como un hogar familiar, reuniéndonos todos los días para la oración, el estudio, el recreo, el paseo compartido, los deportes, las actividades culturales, las excursiones y el sabroso pan, con denominación de origen de Mondoñedo, que degustábamos en fraternidad y en paz. 

Nadie duda de la impronta espiritual, intelectual y humana que el Seminario tuvo, tiene y seguirá teniendo (esperamos tiempos mejores) en todos nosotros y en tantos niños y jóvenes que aquí estudiaron. Ni tampoco de su significado y relevancia en la cultura gallega, cuántas familias y cuántas parroquias no han vivido alegrías y penas ayudadas por la presencia de su párroco, formado aquí. Nuestra tierra no sería la misma sin las generaciones de sus sacerdotes. Y quién puede olvidarse de que aquí residieron, y crecieron pensando, escritores, músicos y humanistas de gran sabiduría y calado (X. Crecente Vega, Pascual Veiga, X. Noriega Varela, X. M. Díaz Castro, Aquilino Iglesias, D. Uxío García Amor que hoy os acompaña, y un largo etcétera). 

Sin duda, este querido centro fue foco luminoso por su labor secular en el Noroeste de Galicia. Su existencia hizo posible el acceso a la cultura y a una existencia digna de muchas personas que de otro modo no hubiesen podido formarse. Personas que a su vez contribuyeron y contribuyen, por su formación cristiana, a un mundo más justo y fraterno en las distintas profesiones que ejercen en la actualidad. Por todo ello, aunque siento mucho no poder compartir con todos vosotros este día, tengo que deciros que me siento muy orgulloso de ser hijo de esta santa casa y de poder testimoniar en persona, con la cabeza muy alta, que las bases de mi formación se construyeron en el Seminario de Mondoñedo. 

Desde la Ciudad Eterna, con la morriña natural de la tierra por la ausencia de la lejanía en un día tan entrañable, os recuerdo en mis oraciones y os tengo a todos presentes en el afecto y el corazón.