¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

El P. Luis Ángel: un misionero claretiano, natural de Segovia, de 52 años, presidente de la CONFER · Autor: Dumio

El P. Luis Ángel será ordenado el 7 de mayo en la Catedral de Mondoñedo

La revista 'Dumio' dedica el número de marzo al nombramiento del nuevo obispo diocesano

"Podemos sentarnos a conversar, a diseñar, a pensar, a saber trabajar juntos, cómo llevar adelante el plan del papa Francisco, cómo entusiasmar y entusiasmarnos sin tener que dejar la piel en ello, en una tierra tan bendecida como lo es ésta de Mondoñedo-Ferrol"

"El P. Jaime Simón, cmf, compañero nuestro y otrora rector del Santuario de Nuestra Señora de las Angustias, contaba con mucha gracia anécdotas del P. Luis Ángel, cuando el segundo Capítulo Provincial de Santiago le hizo Provincial; decía que aún recordaba a un niño en el Colegio de Aranda de Duero, un colegio que los misioneros tenemos en esa ciudad de hace mucho tiempo y que, cuando era preguntado sobre lo que quería ser, éste contestaba que él quería ser misionero.

Entre los formadores de aquellos años estaba Jaime Simón que hoy guarda estas perlas dentro de sí porque aquel niño es el actual obispo electo de Mondoñedo-Ferrol. A una persona se le conoce por una cantidad de cosas que dice o que hace, pero lo que define a alguien son pocas cosas, dos-tres lo más, que son como el leivmotiv que se dibujan en el panorama de una biografía. En este sentido creo que Luis Ángel no es una excepción y, la anécdota de ese niño que recuerda Jaime Simón Marcos, se concretiza después de años en la vida y actividad de esa persona. Efectivamente, la palabra misionero es la que define a este hombre. Misionero al estilo de Claret que es lo que aprendió en su formación y lo que enseñó durante los años que estuvo en el primer Centro Intercultural que los Misioneros Claretianos tenemos en Colmenar Viejo, donde estudian muchachos de todo el mundo, prácticamente: vietnamitas, africanos, indios, rusos, españoles y de latinoamérica; una de las riquezas más bellas de convivencia entre personas, entre personas consagradas que en este momento dirige el P. José Ramón Sanz junto con un gallego (qué curioso) el P. Samuel Sueiro y que es un mosaico para todo el Instituto que hoy cuenta con unos 3.000 miembros. Bueno pues el P. Luis fue el formador inicial en ese centro durante bastante tiempo y por su mano pasaron jóvenes que fueron formados en esa casa y que después fueron destinados como presbíteros misioneros a diferentes escenarios.

Detrás de este misionero está una espiritualidad maternal (el Corazón de María) y martirial (los 51 beatos mártires de Barbastro y los de Sigüenza y Fernán Caballero). Esta página es común creo que a la mayoría de los que somos Misioneros Claretianos y tanto la devoción tierna a María, a la escucha de la Palabra y el anuncio de la misma como la vida ofrendada hasta la muerte y una muerte como la de estos protagonistas de la España de entonces, han ido creando un talante muy peculiar. Al P. Luis Ángel se le debe (junto con otros, claro) la creación de la película “Un Dios Prohibido” que la congregación, pero especialmente la Provincia de Santiago que él dirigía, quería hacer de los mártires de Barbastro y al mismo tiempo para dar a conocer una peculiar página cristiana, brillante de todas todas del cristianismo en momentos que todos conocemos. Fue una obra cara pero necesaria; y de alguna manera refleja esto que venimos diciendo del talante cordimariano y martirial del nuevo obispo de Mondoñedo-Ferrol. 

Aquí le espera un mundo distinto. Una Iglesia de difícil atención por el envejecimiento de sus presbíteros, como pasa en otras. Un desafío a darle algún tipo de encomienda a laicos y laicas, que gocen de más protagonismo desde su singular manera de ser. Unos jóvenes para los que necesitamos nuevos lenguajes, nuevos gestos y a los que también habrá que ofertar tareas de pequeña, mediana y si cabe de cierta responsabilidad. Las UPAS que aún no tenemos bien diseñadas y, a mi manera de ver, el descanso ya bien merecido de presbíteros que se multiplican con los muchos años en labores que hace algún tiempo debieran de haber dejado. 

Si el obispo quiere, si los presbíteros venerables quieren y si los laicos que aún están con nosotros quieren, podemos sentarnos a conversar, a diseñar, a pensar, a saber trabajar juntos, cómo llevar adelante el plan del papa Francisco, cómo entusiasmar y entusiasmarnos sin tener que dejar la piel en ello, en una tierra tan bendecida como lo es ésta de Mondoñedo-Ferrol".

Por Juan Cabo Meana, CMF