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“El Domingo en nuestras
sociedades occidentales – ha dicho Benedicto XVI – se ha transformado en
un fin de semana, en un tiempo libre. El tiempo libre, especialmente con
las prisas del mundo moderno, se ha convertido en una cosa bella y
necesaria. Pero si el tiempo libre no tiene un centro interior, del que
proviene una orientación de conjunto, acaba por ser un tiempo vacío que
no nos refuerza ni nos recrea. El tiempo libre necesita un centro: el
encuentro con Aquel que es el origen y nuestra meta”.
Si faltamos habitualmente a la
Misa dominical no nos podemos llamar cristianos porque poco a poco nos
faltará Cristo. La Misa dominical es un elemento irrenunciable de la
vida cristiana. Se trata de una riqueza que no podemos perder sino que
hemos de custodiar con fidelidad. Sin la Misa dominical la vida
cristiana queda como sin respiración y como desnutrida, se desdibujan, e
incluso se pierden, las señas de identidad de la comunidad cristiana.
Convertir el Día del Señor simplemente en ‘fin de semana’, en un día de
ocio, evasión y diversión, es quedarse encerrado en un horizonte terreno
tan estrecho que ya no deja ver el cielo. Si el domingo se sumerge casi
exclusivamente en una serie de actividades culturales y deportivas,
podemos perder de vista su significado espiritual. Por otra parte, el
domingo no es sólo un día de familia.
"Nosotros no podemos vivir sin
celebrar el Domingo", decían con absoluta razón los mártires de Abitinia.
La vida de la Iglesia esta estrechamente ligada al domingo. Esta ‘Pascua
semanal’ sostiene la fe de los cristianos, alimenta su pertenencia a la
comunidad eclesial y los fortalece para vivir de acuerdo con la fe en
Jesús muerto y resucitado. Por todo ello, el domingo ha venido a ser,
prácticamente desde los tiempos apostólicos, una institución de vital
importancia para las comunidades cristianas. El domingo de los
cristianos tiene que ser, por eso, radicalmente distinto del domingo de
los no creyentes.
Vivir la Eucaristía dominical
aporta un dinamismo nuevo a nuestra vida cristiana, que nos permite
mirar al cielo sin olvidarnos de la tierra. Es revitalizar semanalmente
nuestra fe, es aumentar nuestra conciencia de Iglesia peregrina por el
mundo y es coger nos infunde gusto por la oración. La vida espiritual
se fortalece en la medida en que se reza. El secreto para afrontar las
dificultades de la vida se encuentra en la oración: quien reza no se
desanima ante los problemas personales y sociales pues siente que Dios
está siempre a su lado. El tiempo que se da a Dios no es nunca tiempo
perdido. Lo confirma el testimonio de tantos santos. El contacto con
Dios, si es sincero, conduce siempre indudablemente al cumplimiento de
los propios deberes y a la entrega a nuestros hermanos.
Para la comunidad
cristiana el domingo es el 'gran día' consagrado a festejar la
resurrección de Jesús. Es la fiesta de Pascua que se actualiza cada
semana. Cada domingo se nos invita a los creyentes a olvidarnos un poco
de nosotros mismos, de nuestros trabajos y nuestras fatigas, para
dirigir la mirada a Dios disfrutando de su presencia en un ámbito de paz
y de serenidad. Es el momento del encuentro fraterno, de la oración en
común, de celebrar la Cena del Señor. "Por medio del descanso dominical
-recordaba el Papa Juan Pablo II-, las preocupaciones y las tareas
diarias pueden encontrar su justa dimensión: las cosas materiales por
las que nos inquietamos dejan paso a los valores del espíritu; las
personas con las que convivimos recuperan, en el encuentro y en el
diálogo más sereno, su verdadero rostro. Las mismas bellezas de la
naturaleza... pueden ser descubiertas y gustadas profundamente..."(Dies
Domini 67) Y a continuación presenta también el domingo como el Día
de la solidaridad, como una llamada a una exigente cultura del compartir
(Dies Domini 69).
Siguiendo la programación de
este curso pastoral 2008-2009 estamos viviendo una Campaña para vivir
plenamente el Domingo. Ojalá estas líneas sean un fuerte aldabonazo en
la conciencia de muchos cristianos que favorezca un nuevo descubrimiento
del Día del Señor e inviten a otros para que hagan la misma experiencia.

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