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Queridos diocesanos:
El domingo 13 de
noviembre celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Sin duda es una buena
oportunidad para hacer una reflexión sobre nuestra pertenencia a la
Iglesia que peregrina en nuestra diócesis. “La diócesis —enseña el
concilio vaticano II- es una porción del pueblo de Dios, cuyo cuidado
pastoral se encomienda al obispo con la cooperación de su presbiterio, de
manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo
mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una iglesia particular,
en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo, una,
santa, católica y apostólica”. Recordemos que no cabe incorporación a la
Iglesia universal que no pase por la incorporación a la iglesia particular
o diócesis.
El lema del Día de la
Iglesia Diocesana de este año reza así: “Los valores permanente de tu
vida, en la Iglesia”. Es bueno que tomemos conciencia de que la Iglesia
nos ayuda a crecer en los valores básicos humanos y cristianos.
La gratitud y la gratuidad, la paz, el espíritu de
sacrificio, la capacidad de amar y perdonar, la defensa de la vida humana,
la justicia y la solidaridad, la libertad responsable, la entrega generosa
y desinteresada, la fidelidad a los compromisos... Son valores humanos
absolutamente imprescindibles para una vida humana digna. El amor
de Dios y el amor a Dios, el amor al prójimo con el amor de Dios que nos
habita, la cercanía a los más pobres, la fidelidad matrimonial, la pobreza
alegre, el amor universal en la castidad, la obediencia que hace crecer en
la libertad.., son valores evangélicos que se aprenden en el seno de la
Iglesia.
Pero la Iglesia no
transmite estos valores en abstracto, sino que presenta muchos modelos de
referencia, los santos, que son a su vez, reflejo del único modelo,
Jesucristo. ¿A quién no le suenan valores como los que representan
Francisco de Asís y Santa Teresa, Ignacio de Loyola y Santa Teresa Jornet,
Juan Bautista Lasalle y San Juan Bosco, Madre Teresa de Calcuta y Juan
XXIII?
La Iglesia educando en
esos valores presta un buen servicio a la sociedad civil, que sólo se
puede construir desde valores sólidos. La Diócesis de Mondoñedo-Ferrol
anuncia la buena noticia de Jesús y contribuye a la edificación de la
sociedad. A través de las parroquias, las comunidades religiosas, los
movimientos y asociaciones apostólicas, sirve a los pobres, a los
transeúntes, a discapacitados físicos y psíquicos, prepara a los novios,
sostiene a los matrimonios, atiende a los ancianos.... Por tanto, cuando
ayudas económicamente a tu diócesis estás contribuyendo a construir una
civilización nueva en que se cultivan los valores aludidos.
La Iglesia Diocesana
cuenta con todos los diocesanos y con las personas de buena voluntad
sensibles a su quehacer. Y necesita disponer de algunos
recursos económicos para ejercer su labor. Entre todos hemos de
caminar hacia la autofinanciación de nuestra Iglesia Diocesana.
Esto, en gran parte, depende de nosotros.
Os agradezco vuestra
colaboración generosa en la medida de vuestras posibilidades. Recibid mi
afecto y mi bendición,
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