diócesis de mondoñedo-ferrol

 

                                                                                                        ¡peregrinos a Celanova!          

                                                                     

 
 
 
   

 

 

Peregrinar es mucho más que una aventura o un viaje turístico. Si sólo caminamos para curiosear, para encontrarnos con amigos, para ver cosas y vivir experiencias aisladas, viajamos pero no peregrinamos. Peregrinar no es hacer una ruta cultural a través de monumentos admirables, testigos silenciosos de siglos de historia. La peregrinación posee un alma humana y cristiana. Es una llamada a desperezar el espíritu, y a vivir la realidad de sentirnos hermanos. Cuando peregrinamos a un Santuario, al sepulcro de un santo como San Rosendo, nuestro Patrono, queremos dejarnos tocar por la santidad de Dios reflejada en sus santos. Es una experiencia que cambia la vida de verdad, que no es maquillaje, que no es moda... que es VIDA.

El día 14 de julio peregrinamos como diócesis a Celanova. Es el monasterio que fundó San Rosendo con la ayuda de su familia y de algunos amigos para vivir su ideal monástico. Él pretendía dar altura a la vida de los monjes y monjas con una liturgia solemnemente celebrada, con buena formación intelectual y religiosa. De algún modo, fue el que preparó el camino para que la reforma de San Benito fuera aceptada entre nosotros. De hecho, muchas comunidades benedictinas tienen a San Rosendo como padre. Allí se retiró al final de su vida nuestro santo y allí murió rodeado de los monjes, sus hermanos, que ya le tenían por santo.

El templo de a actual parroquia de Celanova es de proporciones colosales. Su retablo mayor y sus coros, recientemente restaurados, merecerían por sí solos una visita.

Nos interesa la peregrinación como camino para sentirnos diócesis y crecer en el conocimiento mutuo y en la mutua estima. Cristianos de los diversos arciprestazgos y de las diversas parroquias, junto a su Obispo, pueden rezar, conversar, cantar, comer y disfrutar juntos. Todo eso puede colaborar a que se creen lazos que perdurarán con el tiempo. Os invito a que deis mucha importancia a estos aspectos que nos pueden hacer mucho bien. A mí, como Pastor de la Diócesis, me interesa acercarme a todos y cada uno en la medida de los posible. Para conoceros, para animaros en vuestro camino de fe, para celebrar juntos la Eucaristía.

Para los detalles que necesitéis saber, acudid al Delegado diocesano de Peregrinaciones, D. Xosé Román Escourido. Os atenderá muy gustoso.

Os espero. Con mi afecto y bendición.

                         

   
   
   
   
   
 

4 de julio de 2007

   
   
   
   
 
 

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