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Queridos diocesanos:
La próxima fiesta de la
Virgen del Carmen en este año 2006, año del V Encuentro Mundial de las
familias con el Sucesor de Pedro en Valencia, me brinda la oportunidad de
comunicarme con las familias de los marinos y de los marineros de nuestra
Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Os deseo unas gozosas fiestas en honor de
vuestra Patrona y quiero ofreceros unas reflexiones sobre la fe cristiana
y las familias marineras.
En el año que llevo cerca
de vosotros como Pastor vuestro he podido comprender que el mar es algo
más que un idílico lugar de inmensa belleza, de plácido veraneo o de
práctica de deportes náuticos. Vosotros me habéis enseñado que la vida en
el mar es dura. Tanto para los que tenéis que ausentaros temporadas largas
lejos de vuestras familias hacia los grandes caladeros, como para las
esposas y los hijos que padecen una profunda soledad. Los trabajadores del
mar ¿cómo podríais soportar tantas horas de duro trabajo sino pensando en
los vuestros, en vuestra familia que os espera? Las esposas y madres de
familia, ante la ausencia de los maridos, habéis de conducir la familia
asumiendo las responsabilidades del hogar y, más concretamente, las de la
educación de vuestros hijos. No es nada fácil educar sin la ayuda
inmediata del padre. Que la lucha por sacar adelante la familia os
sostenga a unos y a otros en todo momento.
Con palabras del Papa
actual os digo a vosotros padres: "Gracias porque habéis dado la vida,
porque queréis ayudar a la vida que crece y así queréis construir un mundo
humano, contribuyendo a un futuro mejor. Y no lo hacéis sólo dando la vida
biológica, sino también comunicando el centro de la vida, dando a conocer
a Jesús, introduciendo a vuestros hijos en el conocimiento de Jesús, en la
amistad con Jesús".
Poned el máximo empeño en
formar una familia fuerte que resista todas las tempestades que puedan
sobrevenirle. Porque hay tempestades que socaban la dignidad humana, la
cultura, los vínculos familiares, las relaciones sociales y las
convicciones religiosas. Tratad de educar a vuestros hijos en la
generosidad, el esfuerzo, la solidaridad, el amor a todos. La entrañable
devoción a la Virgen del Carmen que recibisteis de vuestros mayores,
transmitidla a vuestros hijos. Todos los que formáis parte de la familia
de la mar habéis acogido a María como Madre en vuestra fe. La fiesta de
Nuestra Señora del Carmen es el día en que toda la familia marinera se
siente unida en la oración y en la celebración y experimenta de modo
especial la cercanía y la solidaridad de todos.
Oremos por las gentes del
mar gozando con ellos sus alegrías y sintiendo como propios sus
sufrimientos. Hace todavía bien poco el mar segó algunas vidas en muestra
querida Mariña. Ayudemos generosamente a quienes sufrieron la pérdida de
sus seres queridos, aliviemos su soledad y su sufrimiento.
Os saluda con todo afecto
y bendice en el Señor,
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