Lunes, 26 de diciembre de 2011

 

 

 
              
 

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"Educar a los jóvenes en la justicia, la paz

y la libertad"

  DÍA MUNDIAL POR LA PAZ 2012

 

 

Educar a los jóvenes

 

Consciente de que las raíces de la crisis son sobre todo culturales y antropológicas, el Papa Benedicto XVI propone como lema de Jornada Mundial de la Paz del año 2012: "educar a los jóvenes en la justicia y la paz” convencido de que ellos, con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza".

 

Educar, advierte el Santo Padre, exige que el educador no se contente con dar informaciones sino que esté dispuesto a ser testigo, a darse a sí mismo viviendo lo que propone, y que el discípulo esté abierto a dejarse guiar al conocimiento de la realidad. La educación más básica consiste, según Benedicto XVI, en aprender a reconocer en el hombre la imagen de su Creador: «el rostro humano de una sociedad depende mucho de la contribución de la educación a mantener viva la cuestión fundamental que hay que plantearse sobre el hombre, que es un ser que alberga en su corazón una sed de infinito, una sed de verdad – no parcial, sino capaz de explicar el sentido de la vida – porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

 

El principal obstáculo en la labor educativa hoy es la masiva presencia del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos. Bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio “yo”.

 

Los jóvenes, continua el Papa, desean vivamente «recibir una formación que les prepare más profundamente para afrontar la realidad, las dificultades para formar una familia y para encontrar un puesto de trabajo estable, la efectiva capacidad de contribuir al mundo de la política, de la cultura y de la economía para la construcción de una sociedad con un rostro más humano y solidario». Es importante que estos «fermentos y el impulso ideal» encuentren la «debida atención en todas las esferas de la sociedad». Educar, sí, ¿pero en qué virtudes?

 

 

Educar en la justicia

 

El Papa invita a educar en la justicia. Pero advierte que lo justo no lo determina el acuerdo de los hombres, sino la identidad profunda del ser humano. “La visión integral del hombre es lo que permite no caer en una concepción contractualista de la justicia y abrir también para ella el horizonte de la solidaridad y del amor. (...) La 'ciudad del hombre' no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión".

 

 

Educar en la libertad

 

"Es cometido de la educación el formar en la auténtica libertad. Ahora bien, la libertad es un valor precioso, pero delicado; se la puede entender y usar mal. En lo más íntimo de la conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo y que lo llama a amar, a hacer el bien y huir del mal, a asumir la responsabilidad del bien que ha hecho y del mal que ha cometido. Por eso, el ejercicio de la libertad está íntimamente relacionado con la ley moral natural, que tiene un carácter universal, expresa la dignidad de toda persona, sienta la base de sus derechos y deberes fundamentales, y, por tanto, en último análisis, de la convivencia justa y pacífica entre las personas". En definitiva: Sólo en la relación con Dios comprende también el hombre el significado de la propia libertad”.

 

 

Educar para la paz

 

"La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad". La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios".

"Pero la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la fraternidad".

 La paz para todos nace de la justicia de cada uno y ninguno puede eludir este compromiso esencial de promover la justicia, según las propias competencias y responsabilidades.

 

 

Una invitación a la esperanza

 

"Queridos jóvenes, les dice el Papa, vosotros sois un don precioso para la sociedad. No os dejéis vencer por el desánimo ante a las dificultades y no os entreguéis a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los problemas. No tengáis miedo de comprometeros, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicación".  Y añade: "Sed conscientes de que vosotros sois un ejemplo y estímulo para los adultos, y lo seréis cuanto más os esforcéis por superar las injusticias y la corrupción, cuanto más deseéis un futuro mejor y os comprometáis en construirlo. Sed conscientes de vuestras capacidades y nunca os encerréis en vosotros mismos, sino sabed trabajar por un futuro más luminoso para todos. Nunca estáis solos. La Iglesia confía en vosotros, os sigue, os anima y desea ofreceros lo que tiene de más valor: la posibilidad de levantar los ojos hacia Dios, de encontrar a Jesucristo, Aquel que es la justicia y la paz".

 


 
       
       
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
 

 

   
       
       
       
       
       
           
         
         
         
         
 

                            

 
 
 
 

 

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