Para orar cada día: Miércoles

15ª semana del Tiempo Ordinario

17 de julio de 2019. Festividad de San Alejo

"Los sencillos pueden percibir claramente los signos del Reino de Dios que se manifiestan en la acción de Jesús, porque su vista, no está deslumbrada por el resplandor de las riquezas, de la ciencia, del poder o de la sabiduría humana"
Has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños

Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
 

Comentario

De nuevo el evangelio nos habla de humildad, de sencillez, de ignorancia, de hacerse niño. Jesús da gracias al Padre y lo alaba porque ha revelado su Misterio, porque nos ama. “El misterio de la fe” que es revelado no a los sabios y entendidos, sino a los sencillos.

Por eso, conocer el misterio de Dios, es sabernos niños en los brazos del buen Dios, Padre-Madre. Dios se revela constantemente, día a día nos está enseñando a vivir, nos enseña cómo tenemos que amar, pero hace falta que tengamos ese corazón sencillo y humilde. Sin esa actitud no podemos aprender a vivir. La arrogancia no es buena consejera y menos la que se cree dueña de los misterios insondables del mismo Dios. Quienes comprenden el misterio del Reino no son siempre los más doctos, sino los humildes, quienes se dejan invadir por el Evangelio y la acción imprevisible del Espíritu. ¡Cuánto trabajo por hacer en este camino de la humildad del corazón!
 

Pregunta para reflexionar

¿Pongo mi confianza en mí saber e inteligencia, o me dejo guiar por la sabiduría de Dios? ¿Cuál es mi grado de asombro y de sorpresa a la acción del Espíritu Santo?
 

Oración

Señor,  muchas veces no te agradezco lo que tú me das. Ayúdame a agradecer la mano providente que me sostiene día y noche y me lo da todo. ¡Sin ti no soy nada! Que me acostumbre a ver todo como gracia tuya.

Concepcionistas de Viveiro

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Viveiro