Para orar cada día: Sábado

Tiempo de Cuaresma

30 de marzo de 2019. Festividad de San Zósimo

"Nuestra oración no debe ser una técnica, un método, una fórmula sino un gran amor"
Os digo que éste bajó a su casa justificado

Lucas 19, 8-14

En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado».
 

Comentario

¡Qué importante es esta parábola! Los protagonistas son personajes típicos, no solo del tiempo de Jesús, sino de todos los tiempos. Uno de los personajes está satisfecho de sí y desprecia a los demás. El segundo asume su condición de pecador y solo pide piedad. Esta parábola, como la del hijo que se fue de casa y volvió a su padre, o el poema del Magníficat puesto en boca de María, parecen escritos para muchos de nosotros.

Tal vez en nuestro interior convive 'un fariseo' y  'un publicano'. Unas veces nos sentimos orgullosos y altivos; otras hundidos en la  oscuridad de nuestras limitaciones. Necesitamos tener alta la autoestima (fariseo), pero también contemplar con realismo nuestras limitaciones (publicano).
 

Pregunta para reflexionar

¿Qué actitudes de orgullo descubro en mi vida y deberían ser rebajadas
 

Oración

¡Jesús, ayúdame a vivir en humildad!

Concepcionistas de Mondoñedo

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Mondoñedo