Sección litúrgica "Dóminus"

19 de enero: 2º domingo del Tiempo Ordinario

Sección confeccionada por el equipo responsable de la delegación de Liturgia

· UNA JORNADA ESPECIAL... ¡ES DOMINGO!

Monición de entrada
Desde distintos ángulos, las tres lecturas bíblicas de este segundo domingo del Tiempo Ordinario se centran en el testimonio sobre Jesucristo. A la garantía de Dios a favor de su Siervo como luz de las naciones y portador de su salvación universal, y a la confesión de Pablo que se proclama apóstol de Jesucristo, se suma el espléndido testimonio de Juan el Bautista sobre Cristo Jesús como “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Puestos de pie, cantemos jubilosos para dar inicio a esta liturgia.

¿Quién es Jesús para nosotros? Cuál es, para nosotros, el nombre que mejor le encaja? El discípulo del profeta Isaías le llamó Siervo de Dios. San Pablo le llama Jesucristo. Juan el Bautista le señala como el Cordero de Dios. Jesús es todo eso.  Ello implica que nosotros tenemos que ser  como él: siervos, salvadores, y víctimas, si es necesario. Celebremos esta eucaristía con Jesús.

Oración de los fieles
En este domingo vemos como el Bautista da testimonio de Jesús como Hijo de Dios, siguiendo su ejemplo pedimos al Padre, que seamos verdaderos testigos de su Hijo, diciendo:
R.- HAZNOS, SEÑOR, VERDADEROS TESTIGOS TUYOS.

1. – Por la Iglesia, para que nunca se canse de su cometido de dar testimonio de la Salvación que nos viene por Jesucristo. OREMOS.

2. – Por todos los pueblos del mundo, para que les llegue a todos la Buena Noticia del Evangelio. OREMOS.

3. – Por todos los que andan desorientados, para que encuentren en su camino verdaderos testigos de Cristo que les lleven la buena noticia. OREMOS.

4. – Por los catequistas, los misioneros, y todos aquellos que dedican su vida a la propagación del Evangelio, para que el Padre haga fructífera su labor. OREMOS.

5. – Por los emigrantes y exiliados, para encuentren en los países de acogida el verdadero rostro de Cristo que acoge a todos. OREMOS.

6 – Por todos nosotros, para que el frecuente acercamiento a la Eucaristía nos haga asemejarnos cada vez más a Cristo. OREMOS.

Padre, atiende estas necesidades que tu pueblo te presenta para que lleguemos a ser verdaderos testigos de tu Hijo. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Lecturas
IS 49,3.5-6
SALIS 49,3.5-6
SAL 9
1 COR 1,1-3
JN 1,29-34

Homilía
Comenzamos el tiempo ordinario y las lecturas nos ayudan a centrar nuestra atención en la persona de Jesús, el Mesías enviado por Dios para traer la salvación al mundo entero. La lectura del AT preparan la comprensión de su identidad: la profecía de Isaías anuncia la universalidad de la misión del Siervo de Dios y el Salmo 39 presenta la disposición de tal Enviado, “Aquí estoy, Señor para hacer tu voluntad”. La misión del Siervo de Yahvé es universal, y esta misión universal se cumple en Jesús de Nazaret que el día del Bautismo es proclamado como el Mesías de Dios, sobre el que baja el Espíritu, y al que Juan presenta como “el Hijo de Dios”.

El Bautista al presentar a Jesús como “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, nos habla de la naturaleza del Nazareno. Para los contemporáneos de Jesús, el cordero era un animal lleno de simbolismo y resonancias bíblicas. Los primeros cristianos vieron en Jesús cumplidos los recuerdos y figuras de aquel “cordero pascual” cuya sangre marcando las puertas de los judíos fue signo de salvación y principio del Éxodo y la liberación de Israel. También tiene una relación íntima con los sacrificios diarios de corderos en el Templo que conseguían el perdón de los pecados. Jesús es presentado como el Salvador del mundo, pues es reconocido como el que toma sobre sí la totalidad del pecado, ofreciendo su vida por mandato del Padre en la cruz, como el verdadero Cordero. Con este título se define la naturaleza de su venida, su relación con los hombres y con Dios y su obra en favor de los hombres. Jesús se presenta a los hombres de manera totalmente indefensa, sin poder y sin violencia. Quiere conseguir su fe y su consentimiento voluntario.
 

· REFLEXIÓN: 'Llegó su hora, la de Jesús', por Javier Leoz

1. Hoy, Juan Bautista, nos acerca una carta de presentación de Jesús de Nazaret y con un objetivo: atraer nuestra atención y, sobre todo, ver todo el historial que –ya desde antiguo- completaba el currículum de Aquel que, siendo Niño, fue bautizado en el río Jordán y que ha iniciado su vida pública. Es una carta de presentación un tanto original: viene a quitar los pecados del mundo. No viene con grandes programas de actuación (o por lo menos con aquellos a los que estamos acostumbrados). Su objetivo no es otro que llenarnos de paz de Dios y acercarnos un poco la gracia de Dios para que nos sintamos sus hijos. Hoy, Juan Bautista, con la carta de presentación de Jesús nos hace sentir que el dolor es posible llevarlo sin que nos aplaste. Que con la llegada de Jesús, siervo humilde y dócil, es posible encontrar respuestas a mil absurdos que nos crean dudas, incomodidad o infelicidad. Se acercaba un joven a una oficina de empleo. Al llegarle su turno, el funcionario – con frialdad más que con profesionalidad- le preguntó: ¿Qué garantías nos trae Vd. para trabajar? El joven, un tanto decepcionado, contestó: traigo lo que soy, mi persona, mis ganas y necesidad de trabajar. Ese es Jesús. No tiene más pretensiones que ofrecer todo su ser a favor del Reino de Dios, una realidad invisible pero visible en la medida que nos esforzamos por convertir la injusticia en justicia, la mentira en verdad, la cobardía en audacia, la tristeza en alegría, la tacañería en bondad. Y, esto, puede que en “currículum” que exige el mundo, no sea bien recibido. ¡Estamos tan acostumbrados a exigir profesionalidad y no dignidad!

2. Hoy, ante el mostrador de nuestra vida cristiana, se presenta un tal Jesús con una credencial muy genuina: “Cordero de Dios”. Aquel que es capaz de dar la vida por los que somos tan económicos a la hora de ofrecerla. Aquel que camina por delante, cuando nosotros, preferimos estar detrás de la barrera en situaciones complicadas o que nos pueden traer sin sabores. Aquel, Jesús, que disfruta sirviendo –no sólo las estipuladas 8 horas laborales- sino en jornada continua y sin remuneración alguna. Bueno sí, con un poco de amor…se paga a Jesús y al mismo Dios. A muchos, esta forma de presentarse Jesús, les dirá poco o nada. Están, estamos, acostumbrados a las luces, sonidos, marketing y espectáculo. Pero, Juan Bautista, nos dice que el Cordero de Dios es aquel que –lejos de buscar un empleo con tan pobre currículum- busca y tiene un objetivo: llevarnos a Dios y hacer que vivamos como hijos de Dios.

3.- Ojala, también de nosotros, pudieran decir: éstos son los que hacen frente a muchas dificultades; los que aligeran el peso de los hombros de los demás; los que se sacrifican y trabajan en movimientos eclesiales para que, niños, pobres, sacerdotes, parroquias, o fines sociales sigan adelante. ¡Éstos son los que “como corderos” ofrecen la lana de su tiempo y la sangre de su carisma, su creatividad o su espiritualidad para que, la Iglesia y el Reino de Dios, o el Reino de Dios y la Iglesia, sigan brotando como paz amor de Dios en la tierra! Que, en estos días en los que celebramos el Octavario por la Unión de los Cristianos, pidamos al Buen Pastor, al único Señor, que la Iglesia –más pronto que tarde-vuelva a ser también una única casa, presidida y fortalecida por la unidad de todos los cristianos. Al fin y al cabo, en uno de sus puntos, Jesús, lo dejo bien claro: “que todos sean uno”.

4.- TÚ QUE ERES CORDERO
Que hablas con bondad pero con contundencia
¡MUESTRANOS EL CAMINO HACIA EL PADRE!

Tú que eres Cordero de Dios y buscas verdes valles y fértiles
¡LLÉVANOS AL ALIMENTO DE LA VIDA ETERNA!

Tú que eres Cordero de mira con ojos humildes
¡HAZNOS ENTENDER QUE LA HUMILDAD ES CAMINO PARA MIRAR A DIOS!

Tú que eres Cordero que sigue al Padre
¡HAZNOS CAMINAR DETRÁS DE TI, BUEN PASTOR!

Tú que eres Cordero que, al abrazarlo, quita todo pecado
¡APARTANOS DE TODO AQUELLO QUE ESTORBA NUESTRA DIGNIDAD!

Tú que eres Cordero de Dios que se sacrifica para siempre
¡HAZNOS SER AGRADECIDOS POR TANTO QUE TÚ NOS DAS!

¡Tú que eres Cordero de Dios que disfruta caminando en un solo rebaño!
¡INVITANOS A ORAR PARA QUE LA IGLESIA SEA UNA!

¡Tú que eres Cordero que, al comerlo, alimenta y contenta!
¡QUE COMPRENDAMOS EL MISTERIO DE CADA EUCARISTIA!

¡Tú que eres Cordero humilde, pacífico y profético!
¡QUE NO OLVIDEMOS QUE LA PAZ Y NUESTRA
VOZ HAN DE SER VIDA Y ALTAVOZ DE NUESTRA VIDA CRISTIANA!
Amén.


· ORACIÓN: Señor, que sintamos la presencia de tu espíritu

Señor, Juan nunca fue discípulo tuyo,
pero reconoció tu presencia
y no la escondió a sus seguidores.
Les animó a seguirte
y no se sintió menospreciado.
Que en nuestras relaciones laborales o familiares
ayudemos a crecer a los que nos rodean
y sepamos retirarnos a tiempo.

Que sepamos hablar bien de los demás.
Que en nuestras conversaciones, Señor,
digamos lo bueno que hemos visto
y seamos personas conciliadoras.
Que únicamente salga de nuestra boca
lo que ayude y haga el bien.

Señor, cargaste con nuestros pecados
cuando nos aceptaste
sin juzgar nuestras limitaciones.
Nos conoces y sabes que te fallamos
a ti y a los demás.
Nos conoces y sabes que a pesar de todo
deseamos hacer el bien.
Gracias por creer en nosotros.

Que ante el bien de los demás
sepamos descubrir tu presencia en el mundo.
No importa quien lo haga.
Lo importante es el bien.
Señor, que sintamos la presencia de tu Espíritu.

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol