Sección litúrgica "Dóminus"

13 de mayo: 7º domingo de Pascua

Sección confeccionada por el equipo responsable de la delegación de Liturgia

"Con la oración, Jesús, nos señala la vía que hemos de escoger para no perdernos en las noches oscuras de la vida"
· Una jornada especial... ¡Es domingo!

Ascensión del Señor
La Iglesia celebra en este Domingo VII de Pascua la solemnidad de la Ascensión del Señor. Ante la mirada de los Apóstoles el Señor asciende traspasando las nubes. Los apóstoles miran ensimismados hasta que unos “hombres vestidos de blanco” les sacan su arrobo. Llegamos, además, el final de la Pascua. Se han completado unas jornadas importantísimas de nuestra vida religiosa como fueron las de Cuaresma, la Semana Santa, la Pascua. Y el domingo que viene, Pentecostés. Esperamos ya al Espíritu Santo…

Jornada de las Comunicaciones Sociales
La Iglesia mundial celebra la Jornada de las Comunicaciones Sociales. En el lema de este año el Papa Francisco nos dice: “«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz””. Necesitamos silencio y criterio para reflexionar sobre los miles de mensajes informativos que llegan a nuestro ánimo y que no siempre podemos metabolizar. 
 

· Hoy celebramos...

Monición de entrada
Recibid nuestra más cordial bienvenida a esta Eucaristía del Séptimo Domingo de Pascua, en que celebramos la Ascensión del Señor. Reflexionemos, un poco, hermanos, en esta hora, sobre los momentos que hemos vivido aquí, durante la Cuaresma y la Pascua, para aprender y a amar con la enseñanza de Jesús. Hoy, Él se marcha, pero no se va, queda con nosotros. Estará -lo ha prometido hasta el final de los tiempos-. Sin duda, es una jornada para reflexionar y hacer balance, a la espera del domingo que viene, el de Pentecostés, en el que vendrá el Espíritu Santo a enseñárnoslo todo. También es promesa de Jesús. Deciros, además, que celebramos hoy la Jornada Mundial y Pontificia dedicada a los Medios de Comunicación, para la transmisión de la Palabra de Dios. Es otro punto interesante de reflexión… Iniciemos con total alegría nuestra celebración de hoy.
 

Preces
Jesús después de vencer a la muerte va a reunirse con el Padre, a prepararnos un sitio junto a la Santísima Trinidad. Hoy ponemos en sus manos estas plegarias para que las presente al Padre en nuestro nombre. Repetimos:

1. – Padre, cuida al Papa a los obispos y a todos los que en tu nombre predican el Evangelio como tu nos dijiste, para que su mensaje sea acogido en todos los corazones. OREMOS

2. – Padre, te presentamos a aquellos que andan lejos de ti y aquellos que aún no te conocen, hazte presente en ellos a través de nosotros que hemos experimentado la resurrección de tu Hijo. OREMOS

3. – Padre, mira a todos aquellos que sufren por causa de enfrentamientos y luchas haz presente tu paz ante ellos y que al reconocerte como Padre vean a los demás como hermanos. OREMOS

4. – Padre, sabemos que tu Hijo se ha quedado presente en los enfermos y en los débiles, vuelve nuestro corazón a ellos y haz que viendo el rostro de Cristo nuestra actitud hacia ellos sea más amorosa. OREMOS

5. – Padre, aviva el corazón de los dirigentes de este mundo, para que busquen el servicio a su pueblo y estos crezcan en Paz y prosperidad. OREMOS

6.- Por la Jornada Mundial de los Medios de Comunicación, para que las nuevas tecnologías, y especial Internet, sepan para transmitir fielmente la Palabra de Dios en el contexto de la familia cristiana OREMOS

7. – Padre, anima el alma de los que aquí estamos presentes para que siguiendo tu mandato proclamemos tu Evangelio a toda la creación. OREMOS

Padre, sabemos que atenderás estas plegarias que te presentamos a través de tu Hijo. Nuestro corazón tiene otras inquietudes que también te presentamos por Jesucristo nuestro Señor Amen.
 

Meditación
Todo es diferente. El Señor resucitado ha ascendido al cielo y está sentado en su autoridad con Dios. Es el momento crucial en la historia. La victoria de Jesús sobre el sepulcro y la gran comisión que les da a sus apóstoles ya es universal en su alcance. Toda la humanidad puede reconectarse con Dios.

«Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia». El mensaje de la vida, la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús es para todos. Una relación con Dios ya no es limitada por los confines geográficos de Israel o al pueblo judío. El mensaje del evangelio se extenderá desde Judea hacia el norte, es decir, a Samaria y luego a Galilea y de allí a Damasco, Antioquía y (por el fin del libro de los Hechos) hasta las partes más lejanas de la tierra —el Imperio romano (Hechos 1:8).

Este mensaje de la salvación sigue expandiéndose. Como discípulos participamos en el avance del evangelio en nuestro propio tiempo. La comisión no ha cambiado. Hay innumerables pueblos que deben oír la buena nueva. A todos ellos se les debe ofrecer la oportunidad de ser bautizados y salvados. Podemos llegar a ser la única Biblia que algunas personas leerán. Nuestra vida vivida de acuerdo al evangelio puede ser un testimonio vivo de lo que significar ser salvo —liberada del castigo del pecado y restaurada a una relación correcta con Dios. Este es nuestro llamado como discípulos. Eso fue lo que llevó a los apóstoles a salir en el pasado y nos motivará al servicio en el presente.
 

· Reflexión: '¿Por qué nos dejas, Señor?', por Javier Leoz

¿Por qué nos abandonas tan pronto? –Preguntaba un hijo a su padre a punto de cerrar los ojos al mundo- Y, éste, le respondía: he estado muchos años entre vosotros. Ahora os toca vivir según aquello que yo os he enseñado. Guardar todas mis pertenencias y, todo aquello que tanto me ha costado conseguir, cuidadlo. Un día, tal vez, os hará falta.

1.- Cuarenta días atrás nos encontrábamos celebrando el acontecimiento central de nuestra salvación: la Resurrección de Cristo. Hoy, y después de aquella noche en la que renovamos nuestra fe, nuestra adhesión a la Iglesia y nuestra opción por la vida cristiana, vitoreamos este misterio de la Ascensión en el que Jesús, victorioso sobre el pecado y sobre la muerte, asciende al encuentro del Padre.

- Quisiéramos tener siempre contacto personal con nuestros seres queridos pero, por ley de vida, se van yendo de nosotros.

- Desearíamos contemplar cara a cara a aquellos maestros o modelos de referencia que tanto nos han enseñado, pero van desapareciendo.

- Soñaríamos con que todo lo bueno permaneciese perpetuamente en medio de nuestra existencia y, comprobamos, que se nos escapa entre nuestras manos.

La Solemnidad de la Ascensión es una evocación a la madurez: ahora nos toca a nosotros continuar con todo ese legado espiritual, humano y divino que Cristo nos ha desgranado. Se va pero, en su Ascensión, nos indica un camino abierto: nos volveremos a ver. Volverá y, cuando vuelva, nos descubrirá todo este inmenso misterio que hoy no llegamos a comprender en plenitud.

2.- Cuando una persona se muere solemos decir “Dios nos libre del día de las alabanzas”. Y es que, normalmente, esperamos a que una persona fallezca para hacer racimo de sus virtudes. Pues bien; la solemnidad de la Ascensión, nos convierte en pregoneros de todo aquello que Cristo ha anunciado. Además de ser un modelo de referencia, de hablar bien de Él, de proclamar sus maravillas….tenemos un gran cometido y una gran asignatura pendiente: ¡NO PODEMOS DEJAR EN EL TINTERO EL REINO DE DIOS!

- Si eres padre o madre de familia, háblales a tus hijos de Jesús de Nazaret. ¿Que no quieren saber nada? ¿Acaso los apóstoles no toparon con corazones duros y obstinados?

- Si eres empresario o estas al frente de un medio de comunicación; si eres obrero, funcionario, arquitecto, médico, o participas en algún órgano de decisión (política o económica), no olvides que –como cristiano- estás convocado a sembrar valores altos en esa realidad terrena que te toca vivir.

- Si eres religiosa, si soy sacerdote, si eres catequista o perteneces a cualquier grupo cristiano…no olvidemos de levantar la cabeza. De insistir, por activa y por pasiva, que una realidad superior está por encima de nosotros.

3.- Dios espera mucho, pero mucho, de esta última hora de nuestra era cristiana en la que nos encontramos: unir el cielo y la tierra con nuestro esfuerzo por supuesto, y sobre todo abriendo el corazón y nuestras iniciativas apostólicas a la fuerza del Espíritu Santo en la próxima fiesta de Pentecostés.

Hoy, desgraciadamente, muchos han dejado de mirar hacia el cielo. Prefieren fijar sus ojos en los pequeños paraísos que, luego, se convierten en grandes infiernos en la tierra. Es un momento oportuno, hoy más que nunca, para llevar nuestra experiencia de Cristo resucitado a cuántos nos rodean. La pregunta, claro está, es si durante este tiempo de Pascua hemos sentido y vivido esa presencia resucitadora de Jesús. Porque, nadie, puede dar algo que no posee previamente. ¡Gracias, Señor! ¡Marcha al cielo y, desde allá, haznos pregoneros de todo lo que nos has hablado y dejado!

4.- ¡MARCHA, SEÑOR, PERO ACOMPÁÑANOS!
Oh, Señor,  gracias por tus palabras que nos dieron vida
y por tu  mano que nos regalaron la salud
Oh, Señor,  gracias por tus gestos
que nos  hicieron pensar en la Salvación de Dios
y, por tus  ojos, que nos llevaron a rumiar en lo eterno
Gracias,  Señor, por tus caminos
que nos  hicieron abandonar los nuestros
egoístas y  perdidos en sí mismos
o colapsados  del polvo, mentira y tristeza
Después de  tu tiempo, marcha Señor hacia el cielo
pero, desde  las alturas, no dejes de guiarnos.
Que,  nuestras voces, necesitarán de tu voz
que,  nuestros pies, pedirán impulso de tu Espíritu
que, nuestro  corazón, reclamará amor de tu Amor.

¡MARCHA, SEÑOR, PERO ACOMPÁÑANOS!
Que, en tu  Ascensión, queremos agarrarnos nosotros
para  compartir y ansiar la eternidad
Que, en tu  Ascensión, nos dejas pistas y senderos
que conducen  hacia esa Ciudad de Dios
Que, después  de tu trabajo valiente y sincero
mereces ser  coronado y festejado
en ese lugar  cerca del Padre, en estancia feliz del cielo

¡MARCHA, SEÑOR, PERO ACOMPÁÑANOS!
Que, sin tu  mirada, nuestras miradas caerán hacia el suelo
Que, sin tu  mano, nuestros ideales se cruzarán de brazos
Que, sin tus  palabras, nuestros labios se cerrarán en dique seco
Que, sin tu  corazón, nuestros amores serán necios o mezquinos

¡MARCHA, SEÑOR, PERO ACOMPÁÑANOS!
No te  decimos, Señor, adiós sino ¡hasta pronto!
Porque, bien  sabemos, amigo y Señor,
que todo lo  que dices o prometes, siempre cumples
Que, tarde o  temprano, de mañana o en la oscura noche
vendrás,  regresarás en definitiva vuelta hasta nosotros
para que se  cumpla, de una vez para siempre,
la Salvación  que todos creemos, rezamos, añoramos y esperamos.
Amén.

¡MARCHA, SEÑOR, PERO NO TE OLVIDES DE NOSOTROS!