Sección litúrgica "Dóminus"

17 de noviembre: 33º domingo del Tiempo Ordinario

Sección confeccionada por el equipo responsable de la delegación de Liturgia

· UNA JORNADA ESPECIAL... ¡ES DOMINGO!

El domingo de la esperanza
El año litúrgico está a punto de terminar. Y en estos tiempos Jesús de Nazaret nos avisa sobre los próximos tiempos difíciles que tendremos que vivir, pero nos habla de esperanza, de futuro lleno de posibilidades. Eso es el Adviento que estamos esperando y que dará paso a la Natividad del Señor, inicio de una nueva era. Tiempo de esperanza para unos tiempos muy difíciles.

Jornada Mundial de los Pobres 2019
La Jornada Mundial de los Pobres es de naturaleza pontificia y ha sido especialmente convocada por el papa Francisco para hacer visible esta lacra del mundo actual. Es decir, para dar un signo de atención e inclusión a las personas que viven diariamente al margen de la sociedad.

Lecturas bíblicas
Mal 3,19-20a
2Tes 3,7-12
Lc 21,5-19

Oración de los fieles

1.-Por la Iglesia diocesana de Mondoñedo Ferrol, sus arciprestazgos y parroquias , que peregrina hacia el cielo, para que crezcamos en la fe, esperanza y caridad. Oremos.

2.-Por todos aquellos que anuncian, con esperanza y firmeza, la venida del Señor. Oremos.

3.-Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz, fruto de la  justicia; para que colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto de Dios. Oremos.

4.-Por los enfermos, los pobres y desamparados, para que el Señor sea su firme esperanza.  Oremos.  

5.-Por nosotros, aquí reunidos; para que sepamos llevar a todos la esperanza alegre de la venida del Señor. Oremos.

6.- Por aquellos que caminan por el camino del mal, para que el Señor cambie su actitud. Oremos. 

Homilía
El evangelista Lucas concluye la predicación de Jesús en Jerusalén con un discurso acerca de lo que sucederá al final de los tiempos. Es claro que la liturgia nos sigue apuntando al término del año litúrgico, de lo que ya hablamos el domingo pasado, y a la preparación de la solemnidad de Cristo Rey que celebraremos el próximo. La escena sucede en el Templo de Jerusalén, del que Jesús habla de su próxima destrucción (cosa que históricamente sucedió en el año 70 destruido por los romanos) y lo hace relacionándolo con el fin.

Jesús aprovecha la ocasión para destacar algunas cosas que nos pueden valer para nuestra reflexión personal, que es como ya sabemos lo que debemos intentar hacer todos los domingos iluminados por la Palabra de Dios. Primero Jesús nos previene contra los falsos profetas. Estos llegarán incluso a usurpar su identidad haciéndose pasar por Él. Pero sólo serán embaucadores y embusteros. Jesús nos dice no es dejéis engañar, no vayáis tras ellos. Cuando alguien nos hable en nombre de Jesús, si tenemos dudas sobre si es auténtico testigo o no, no lo dudemos, oigamos lo que dice, pero sobre todo veamos su vida: si no busca nada para su propio interés, si sus preferidos son los preferidos de Jesús, si no le interesa únicamente los primeros puestos, si su principal virtud es el servicio desinteresado, a ese es al que tenemos que escuchar y seguir. Es este un buen aviso de Jesús, creo que válido para siempre, pero más en estos tiempos en los que se nos presentan tantos queriéndonos vender alguna cosa, y es bueno para saber distinguir a los buenos de los malos profetas, y quizá también el consejo nos valga para calibrar la verdad o las mentiras de aquellos que nos quieren convencer de algo y que se presentan con un disfraz, que si no estamos atentos nos puede engañar.

El aviso de las dificultades del seguimiento, tampoco viene mal. Todos sabemos, analizando nuestra propia vida de creyentes, las dificultades de ser un buen seguidor de Jesús hoy. Gracias a Dios, en nuestra cultura, por lo menos, han pasado los tiempos en lo que el creyente en Jesús se jugaba la vida por serlo. Pero a lo largo de toda la Historia de la Iglesia, el creyente auténtico con manifestaciones muy diversas ha tenido sus dificultades, y las seguirá teniendo porque la cruz es algo consustancial a nuestra fe, la autenticidad a la hora de vivir algo, prácticamente siempre va acompañada de momentos de dolor.

¿Cuáles son las dificultades de nuestro tiempo?, salvando las que cada uno descubre en su vivencia personal, lo que son nuestros pecados, nuestros fallos, nuestras debilidades, nuestra falta de compromiso, que todos debemos saber reconocer. Esta sociedad que nos ha tocado vivir, a la que el sentimiento religioso cada vez le resulta más indiferente, intenta empujar al creyente al olvido, quiere reducir lo religioso al ámbito de la conciencia individual, sin que este sentimiento tenga nada que aportar en el ámbito de la convivencia. Lo religioso es considerado como antiguo, superado, que pone trabas a todo lo que signifique progreso y modernidad, incluso se etiqueta al hombre religioso como enemigo de la convivencia democracia. Es verdad que los creyentes tenemos que mirar hacia nosotros mismos y ver lo que tenemos que ir cambiando, para que sin perder nuestra identidad, sepamos responder a los retos del hombre de nuestro tiempo, del hombre del siglo XXI, pero y creo que todos estamos convencidos, que la vivencia religiosa auténtica, puede aportar mucho a la felicidad y a la realización individual de las personas.

Fundamentados en la presencia de Jesús junto a nosotros que nos anima a no ver enemigos por todas partes, sino a mantenernos firmes en la fe y en la esperanza, a manifestar con alegría que ser creyente todavía sigue teniendo sentido, con esta disposición sin imponer nada a nadie, no tiene cabida el temor, ni la desilusión.

Le pedimos al Señor que nos de fuerzas, para descubrir y sentir de verdad esto, porque sabemos que no es fácil, se lo pedimos para todos nosotros, al tiempo que recordamos a los que menos tienen, a los que sufren y están solos, a los enfermos, sobre todo a los que conocemos o tenemos más cerca.
 

· MEDITACIÓN

Señor.
Enséñanos a mirar al cielo.
Enséñanos a gustar las cosas de arriba.
Enséñanos a guardar tus palabras.
Enséñanos anunciar tu mensaje.
Enséñanos a sentir tu presencia viva.
Enséñanos a reunirnos con los hermanos.
Enséñanos a extender tu reino.
Enséñanos a no vivir cruzados de brazos.
Enséñanos a rastrear tu presencia.
Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.
Enséñanos a recorrer tus caminos.
Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.
 

· REFLEXIÓN: 'Hasta el final con el Señor', por Javier Leoz

Llegamos, con el próximo domingo en que contemplaremos a Jesús como Rey, es Cristo Rey, con todo lo que ello significa, está el fondo y el sustrato de nuestra fe. Luego, profesarla, vivirla y testimoniarla será consecuencia de nuestro encuentro personal con Él

1.- Con San Pablo podemos concluir que, mientras no sucede la llegada de Cristo, nos toca dar testimonio y trabajar para que el Señor, y su mensaje, sean conocidos. Hagamos todo lo posible, como compromiso con el Año de la FE, para que el evangelio sea más extendido en todos los rincones de nuestro mundo

2.- Como desde hace siglos, se sigue hablando si estamos en una etapa final de la historia, del hombre y del mundo mismo. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Hacia dónde caminar? Las pistas nos las ofrece el evangelio de este día: “No hagáis caso”.

Estamos en la hora del testimonio. Nos toca, hoy más que nunca, separar la paja del trigo, la auténtica fe de la religión a la carta. ¿Qué conlleva todo ello? Incomprensión, persecuciones o incluso el intento sistemático de reducir lo religioso al ámbito privado. ¿Vale la pena creer y esforzarse por el Reino de Dios? ¿Vendrá el Señor a nuestro encuentro? ¿Seremos capaces de aguantar o de soportar las arremetidas que, constantemente, brotan desde la visceralidad de algunas ideologías dominantes? ¡Claro que sí! Recordemos aquello de aquella gota de agua, que por su persistencia, fue capaz de romper con el paso de los años la firmeza de una roca.

3.- Que el Señor nos acompañe en nuestro deseo de transformar el mundo y, de prepararlo también, para que cuando El vuelva encuentre gente amándole, siguiéndole y dando la cara por su Evangelio. ¿Lo intentamos?

Frente a una realidad, el hombre y el mundo acabarán, se nos recuerda algo que nos llena de esperanza: Dios ofrece su salvación.

Que el Señor, a punto de culminar este Año de la Fe, nos ayude a dar más consistencia a nuestras convicciones religiosas y, desde ahí, ser antorcha viva en un mundo que dice tener todas luces encendidas cuando, en verdad, son pólvora de un día.

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol