Para orar cada día: Jueves

7ª Semana de Pascua

28 de mayo de 2020. Festividad de San Germán

"Las diferencias no son una amenaza para la comunión sino justo su condición"
Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que (...) creerán en mí

Juan 17, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

»Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos».
 

Comentario

En un mundo quebrado por las fronteras, la desigualdad, los fundamentalismos y la injusticia global, el anhelo de Jesús por la unidad y la súplica a su Abba para que todos seamos uno, nos compromete y sostiene en la tarea de levantar puentes en lugar de muros.

La oración de Jesús se extiende hasta nosotros y nosotras hoy urgiéndonos a tejer comunión  desde la diversidad. Lo cual es imposible si no es desde el respeto profundo a los y las  diferentes, y la apuesta por el diálogo como talante vital y relacional.

La unidad no es nunca la suma de idénticos. No hay unidad sin participación en ella de las diferencias. Las diferencias no son una amenaza para la comunión sino justo su condición. Como señala el  papa Francisco, el ideal evangélico no es la esfera, donde todos los puntos son equidistantes desde el centro y todas las partes iguales, sino el poliedro, donde los elementos que lo constituyen mantienen su peculiaridad y diferencia (cf EG 236).
 

Pregunta para reflexionar

¿Somos conscientes  que nuestra gloria no depende de nosotros, sino que es regalada, que nuestra grandeza viene de Dios, que nos hizo a su imagen y semejanza? ¿Y que ahí radica el camino de salvación, y con su luz debiéramos iluminar a los demás?
 

Oración

Ayúdanos, Señor, a tejer comunión desde la diversidad en nuestros ambientes.

Concepcionistas de Mondoñedo

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Mondoñedo